ICTUS
¿Qué
es?
El
ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a los vasos sanguíneos que
suministran sangre al cerebro. También se la conoce como Accidente Cerebro
Vascular (ACV), embolia o trombosis.
Los dos últimos términos, no obstante, se refieren más a bien a distintas
causas del ictus. Ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro
se rompe o es taponado por un coágulo u otra partícula. Debido a esta ruptura o
bloqueo, parte del cerebro no consigue el flujo de sangre que necesita. La
consecuencia es que las células nerviosas del área del cerebro afectada no
reciben oxígeno, por lo que no pueden funcionar y mueren transcurridos unos
minutos.
Causas
Muchos
de los factores que pueden aumentar las posibilidades de padecer riesgo no se
pueden controlar (la edad, la historia clínica familiar, la raza o el sexo).
Sin embargo, la mayor parte de los factores que aumentan el riesgo pueden ser
cambiados, tratados o modificados.
- Edad avanzada:
Pasados los 55 años, cada década vivida dobla el riesgo de padecer un
ictus. No obstante, esto no quiere decir que las personas jóvenes no
sufran el problema.
- Sexo: Se producen,
más o menos la misma cantidad de ictus en los dos sexos. No obstante, más
de la mitad de las muertes son en mujeres.
- Herencia familiar y
raza: El riesgo de sufrir un ictus es mayor si alguna persona de la
familia lo ha padecido. Los negros tienen más riesgo de muerte y de
padecer discapacidades más grandes que los blancos, en parte debido a que
en esta raza la presión sanguínea elevada tiene más incidencia, y este problema
es un factor de riesgo importante en ictus.
- Haber sufrido un
ictus actualmente: Una vez sufrido un accidente cerebrovascular las
posibilidades de padecer otro aumentan considerablemente.
- Presión sanguínea
elevada: Es el factor de riesgo que mejor predice el ictus. De hecho,
otros riesgos dependen de éste. Muchos científicos opinan que la mejora en
los tratamientos de esta patología es una razón clave para explicar la
bajada acelerada del número de muertes por ictus.
- Fumar: En los últimos
años los estudios han demostrado que fumar cigarillos es un factor
importante de riesgo. La nicotina y el monóxido de carbono dañan el
sistema cardiovascular de varias formas. El uso de anticonceptivos orales
sumado al tabaquismo incrementa en gran medida el riesgo de ictus.
- Diabetes
mellitus: La diabetes es un factor de riesgo independiente y esta
relacionada en gran medida con la presión sanguínea elevada. Aunque la
diabetes se puede tratar, padecerla incrementa el riesgo de ictus. Los
diabéticos suelen tener también el colesterol
alto y sobrepeso, lo que aumenta todavía más sus riesgos.
- Enfermedad de la
arteria carótida. Las arterias carótidas del cuello proveen al corazón de
sangre. Una carótida dañada por la aterosclerosis puede bloquear el vaso y
provocar un coágulo de sangre, que puede causar un ictus. El diagnóstico
de este problema lo realiza el médico escuchando con su estetoscopio en el
cuello y detectando un sonido anormal.
- Enfermedad cardiaca:
Un corazón enfermo aumenta el riesgo de ictus. De hecho, las personas que
padecen problemas cardiacos tienen el doble de posibilidades de padecer
este problema. La fibirlación atrial (el latido rápido y descoordinado de
las cámaras cardiacas superiores) aumenta particularmente el riesgo de
ictus. El ataque al corazón también es una de las causas de muertes más
frecuentes en los supervivientes de un ictus.
- Ataques isquémicos
transitorios: Se los conoce como mini ictus que producen síntomas
similares, pero no daños que perduran.
- Contador de glóbulos
rojos alto: Un incremento moderado o importante del número de glóbulos
rojos también es un indicador importante de ictus. La razón es que los
glóbulos rojos provocan que la sangre se espese, lo que puede provocar
coágulos más fácilmente.
- La estación del año y
el clima: Las muertes por ictus ocurren con más frecuencia con temperaturas
extremadamente frías o calurosas.
- Consumo excesivo de
alcohol: El exceso de alcohol puede aumentar la presión sanguínea,
aumentar la obesidad,
los triglicéricos, el cáncer y otras enfermedades, causar fallos cardíacos
y, en consecuencia, provocar un ictus.
- Ciertos tipos de
consumo de drogas: Tomar drogas por vía intravenosa aumenta el riesgo de
ictus debido a un émbolo cerebral. El uso de cocaína también se ha
relacionado fuertemente a ictus, ataques de corazón y varias
complicaciones cardiovasculares. Estos problemas se han dado, incluso,
cuando se ha consumido por primera vez cocaína.
Síntomas de Ictus
En
general, los ictus son de inicio súbito y de rápido desarrollo, y causan una
lesión cerebral en minutos (ictus establecido). Con menos frecuencia, un ictus
puede ir empeorando a lo largo de horas, incluso durante uno o dos días, a
medida que se va necrosando un área cada vez mayor de tejido cerebral (ictus en
evolución). Por lo general, esta progresión suele interrumpirse, aunque no
siempre, dando paso a períodos de estabilidad en que el área de tejido
necrosado deja de crecer de forma transitoria o en los que se observa cierta
mejoría.
En
función del área del cerebro afectada pueden producirse muchos síntomas
diferentes. Adormecimiento o debilidad repentina en la cara, el brazo o una
pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo.
- Confusión repentina,
dificultad para hablar o para entender.
- Repentina dificultad
para andar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación
- Problemas repentinos
para ver en uno o los dos ojos
- Dolor de cabeza
repentino sin que se conozca la causa Cuando el ictus afecta a la región
izquierda del cerebro, la parte afectada será la derecha del cuerpo (y la
izquierda de la cara) y se podrán dar alguno o todos los síntomas
siguientes:
- Parálisis del lado
derecho del cuerpo
- Problemas del habla o
del lenguaje
- Estilo de
comportamiento cauto, enlentecido.
- Pérdida de memoria Si
por el contrario, la parte afectada es la región derecha del cerebro, será
la parte izquierda del cuerpo la que tendrá problemas:
- Parálisis del lado
izquierdo del cuerpo
- Problemas en la
visión
- Comportamiento
inquisitivo, acelerado.
- Pérdida de memoria
Tipos de Ictus
Los
problemas de los vasos sanguíneos cerebrales pueden ser de dos tipos:
Ictus isquémico:
Los
vasos están obstruidos dentro. Los coágulos causantes del problema se denomiman
trombos cerebrales o embolismo cerebral. Causado por una obstrucción del vaso
sanguíneo. Este problema se suele producir por el desarrollo de depósitos de
grasa en los muros del vaso, lo que se denomina ateroesclerosis. Los depósitos
de grasa provocan dos obstrucciones:
- Trombosis: un coágulo que se
desarrolla en el mismo vaso sanguíneo cerebral.
- Embolismo: el coágulo se
desarrolla en otra parte del cuerpo, generalmente en las grandes arterias
de la parte superior del pecho y el cuello o el corazón. Una porción del
coágulo se desprende y viaja por el flujo sanguíneo hasta que encuentra un
vaso que es más pequeño y lo bloquea.
Ictus hemorrágico:
El
vaso se rompe, lo que provoca que la sangre irrumpa en el cerebro. Al entrar la
sangre comprime el tejido cerebral. Existen dos subtipos de este tipo de ictus,
la hemorragia intercerebral y la subaracnoidea. Sucede cuando se rompe un vaso
sanguíneo débil. Existen dos tipos de estos vasos débiles que provocan ictus
hemorrágicos: los aneurismas
y las malformaciones arteriovenosas.
- Aneurisma:
es
una región inflada o debilitada de un vaso sanguíneo. Si no se trata el
problema crece hasta que el vaso se rompe.
- Malformación
arteriovenosa: es un grupo de vasos sanguíneos formados de manera
anormal. Cualquiera de estos se puede romper.
- Ataques isquémicos
transitorios: las condiciones indicativas de un ictus isquémicos se
presentan durante un pequeño periodo de tiempo, y se resuelve por sí solo
a través de mecanismos normales. Es un indicativo potente de un ictus, por
lo que cuando se produce, hay que tomar medidas para evitar un ataque más
serio.
Diagnósticos
Habitualmente,
el médico puede diagnosticar un ictus por medio de la historia de los hechos y
de la exploración física. Esta última contribuye a que el médico pueda
determinar dónde se localiza la lesión cerebral. También se suelen realizar
pruebas de imagen como una tomografía computadorizada (TC) o una resonancia
magnética (RM) para confirmar el diagnóstico, aunque dichas pruebas sólo
detectan el ictus cuando han transcurrido unos días del mismo. Una TC o una RM
son también eficaces para determinar si un ictus ha sido causado por una
hemorragia o por un tumor
cerebral. El médico puede realizar una angiografía en el caso poco probable
de que se plantee la posibilidad de una intervención quirúrgica.
El
médico trata de establecer la causa exacta del ictus, puesto que es
especialmente importante determinar si éste se ha producido por un coágulo
(embolia) que se alojó en el cerebro o por la obstrucción de un vaso sanguíneo
debido a una aterosclerosis (aterotrombosis).
En
efecto, si la causa es un coágulo o una embolia es muy probable que ocurra otro
ictus, a menos que se corrija el problema subyacente. Por ejemplo, si se están
formando coágulos en el corazón debido a una frecuencia cardíaca irregular,
ésta debe tratarse a fin de prevenir la formación de nuevos coágulos que
pudieran causar otro ictus. En esta situación, el médico suele realizar un
electrocardiograma (para detectar una arritmia)
y también puede recomendar otras pruebas de estudio del corazón. Éstas pueden
ser: una monitorización Holter, que consiste en la realización de un
electrocardiograma continuo durante 24 horas, y una ecocardiografía, que valora
las cavidades y las válvulas del corazón.
Aunque
las demás pruebas de laboratorio son de poca utilidad, se hacen igualmente para
confirmar que el ictus no fue causado por una carencia de glóbulos rojos
(anemia), un exceso de glóbulos rojos (policitemia), un cáncer de los glóbulos
blancos (leucemia)
o una infección. En alguna ocasión se necesita una punción lumbar después de un
ictus. De hecho, esta prueba se lleva a cabo solamente si el médico está seguro
de que el cerebro no está sujeto a demasiada presión y ello generalmente
requiere una TC o una RM. La punción lumbar es necesaria para comprobar si
existe una infección cerebral, para medir la presión del líquido
cefalorraquídeo o para determinar si la causa del ictus ha sido una hemorragia.
Tratamientos
El
tratamiento es distinto si el ictus es debido al bloqueo de un arteria o a
causa de la ruptura de un vaso En todo caso, hay algunos pasos que hay que seguir
para mejorar la supervivencia:
- Reconocer rápidamente
los signos y síntomas del ictus, anotando cuando ocurren por primera vez.
- Activar con rapidez
los servicios de emergencia.
- Transporte rápido de
emergencia y prenotificación al hospital. La mejor forma de llegar al
hospital es mediante estos servicios, puesto que advertirán cuanto antes
al servicio de urgencia del hospital.
- Comenzar el cuidado y
la evaluación del paciente durante el transporte al hospital. 5.
- Recibir el
diagnóstico y el tratamiento rápidamente en el hospital para que esté bajo
vigilancia intensiva.
- En ocasiones se debe
recurrir a la cirugía para eliminar el coágulo que bloquea las arterias
del cerebro.
- Cuando el ictus ya
haya pasado, el tratamiento depende de las incapacidades que le hayan
quedado al paciente.